Sobre mí|



Natalia del Río Montero
Tenía pocos años cuando descubrí que escribir era parte de mí.
Ese susurro interno, al que no solemos hacer mucho caso, me lo estaba diciendo.
Y yo, decidí escucharlo.
Y a lo largo de los años, nunca dejé de hacerlo. Escribía en diarios, en notas del móvil, en hojas sueltas. Escribía para entenderme, para ponerle palabras a las emociones, para encontrar soluciones, que, en esos momentos de incomprensión, consiguieran calmarme.
Siempre me resonó la idea de compartirlo con el mundo. De intentar acompañar a otros, como mis palabras me acompañaban a mí.
De ser un refugio, aunque fuera pequeño.
La música es mi mayor fuente de inspiración. Para mí, música y palabras están entrelazadas.
Son dos líneas que se cruzan, se nutren y crecen al unísono.
Como una espiral infinita.
A decir verdad, solo reconozco una certeza: no concibo la vida sin escribir.
Es mi paracaídas. Mi bote salvavidas.
Es mi forma de volver, de reencontrarme, de abrazarme.
Natalia del Río Montero
Tenía pocos años cuando descubrí que escribir era parte de mí.
Ese susurro interno, al que no solemos hacer mucho caso, me lo estaba diciendo.
Y yo, decidí escucharlo.
Y a lo largo de los años, nunca dejé de hacerlo. Escribía en diarios, en notas del móvil, en hojas sueltas. Escribía para entenderme, para ponerle palabras a las emociones, para encontrar soluciones, que, en esos momentos de incomprensión, consiguieran calmarme.
Siempre me resonó la idea de compartirlo con el mundo. De intentar acompañar a otros, como mis palabras me acompañaban a mí.
De ser un refugio, aunque fuera pequeño.
La música es mi mayor fuente de inspiración. Para mí, música y palabras están entrelazadas.
Son dos líneas que se cruzan, se nutren y crecen al unísono.
Como una espiral infinita.
A decir verdad, solo reconozco una certeza: no concibo la vida sin escribir.
Es mi paracaídas. Mi bote salvavidas.
Es mi forma de volver, de reencontrarme, de abrazarme.
Natalia del Río Montero
Tenía pocos años cuando descubrí que escribir era parte de mí.
Ese susurro interno, al que no solemos hacer mucho caso, me lo estaba diciendo.
Y yo, decidí escucharlo.
Y a lo largo de los años, nunca dejé de hacerlo. Escribía en diarios, en notas del móvil, en hojas sueltas. Escribía para entenderme, para ponerle palabras a las emociones, para encontrar soluciones, que, en esos momentos de incomprensión, consiguieran calmarme.
Siempre me resonó la idea de compartirlo con el mundo. De intentar acompañar a otros, como mis palabras me acompañaban a mí.
De ser un refugio, aunque fuera pequeño.

La música es mi mayor fuente de inspiración.
Para mí, música y palabras están entrelazadas.
Son dos líneas que se cruzan, se nutren y crecen al unísono.
Como una espiral infinita.
A decir verdad, solo reconozco una certeza: no concibo la vida sin escribir.
Es mi paracaídas. Mi bote salvavidas.
Es mi forma de volver, de reencontrarme, de abrazarme.
¿Quieres saber qué música me inspira?
Escucha mi playlist.
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